lunes, 16 de junio de 2014

Maestros promotores de lectura


"...¿Ser maestro y de lectura? ¿Qué cosa es eso? – dijo mi madre. ¿Te quieres morir de hambre? Andate a buscar algo que valga la pena. 

Ahora que lo pienso creo que me hice maestro por venganza. Para vengarme de mis maestros que no tuvieron bajo su sombrero las lecturas que hilaran mis sueños y de mi madre que siempre quiso cortarme las alas.

Hoy como maestro pienso en las paradojas de la vida. Pienso en como el gusto por la lectura nos puede venir por múltiples caminos: una abuela que a pesar de no tener más que el tercer año de primaria, pero que conoce el valor y la fuerza de la palabra; puede ser un buen maestro que descubre en la lectura esa puerta para llegar a ese lugar indescifrable que se esconde en las almas de sus estudiantes; hay otros en los que un buen amigo un día les ofrece una parte del manjar; también puede ser por algún motivo llega a nuestras manos una reseña, un artículo o una revista donde nos hemos podido informar y por consiguiente elegir una lectura que entrada nos atrae; o tal vez en un día de descuido un libro nos escoge, nos toma de la mano y nos va llevando por esos territorios nuevos que nos esperan para ser descubiertos; y en el mejor de casos son nuestros padres los que nos regalan cuentos para recordarnos que no estamos solos. ¡Hay tantos caminos para entrar en lectura como lectores!

Pero… ¿Qué pasa si falla la abuela, el amigo, la reseña y/o hasta la familia? ¿O si por el contrario nos resistimos al asalto de un buen libro? ¿Puede la escuela cerrar los ojos como aquella Durmiente a la espera de una revolución?

El maestro debe ser un pescador, pero no un pescador cualquiera, No. No es aquel que lanza el anzuelo a ver qué cae de milagro. - En Colombia los grupos al margen de la ley hace unos años se inventaron algo que llamaron las “las pescas milagrosas”, que consistían en hacer retenes repentinos en las carreteras del país para ver qué personaje de la vida pública caía en la red para ser llevado como prisionero. Nada en el promotor de lectura debe estar sujeto al azar, nada surge de lo etéreo.

Por eso les propongo mirar al maestro desde las siguientes perspectivas.

1. Del dictador de lectura al promotor de la lectura
El maestro ha de abandonar definitivamente esa postura de dictador de lectura. El dictador ejerce el poder de manera desmesurada, no dialoga, no escucha y utiliza la evaluación como mecanismo de represión. El maestro debe abrirse al diálogo, al consenso y al reconocimiento de las necesidades de cada uno de los lectores que le circundan y debe estar siempre en la búsqueda de los mejores materiales de lectura.

2. Maestro María: palabrero
El maestro antes de ser maestro debe ser un palabrero. Debe haberse dejado tocar por las palabras, haberlas agarrado por el cogote para exprimirlas, saborearlas, moldearlas, esculpirlas y si un día se requiere hasta desecharlas. Debe haber bebido de las fuentes, de lo que heredamos de los pueblos y lo que nos regalaron y nos siguen regalando los grandes palabreros – los escritores-. Además debe saber prestar su voz para que cada palabra tenga el sabor, el color y la armonía necesaria, para que como humo invadan los cuerpos de sus oyentes.

3. Maestro Varicela
No me vayan a mal interpretar, no piensen que estoy diciendo que el maestro debe mandar a sus chicos a la cama. No. El maestro comprometido con la promoción de lectura toma por sorpresa a sus lectores, los saca de su estado de comodidad en medio de lo banal y simple para llevarlo a que se descubra, que encuentre su lugar desde la otra orilla, como bien lo diría el poeta mexicano Octavio Paz.

4. Maestro cuento
Sabe llevar a sus chicos por los caminos de las lectura sin más pretensiones que la de abrir espacios para las preguntas y no para las respuestas. Pero permítame hacer nuevamente claridad aquí: cuando digo las preguntas, no hago referencia a las preguntas que hace el maestro o el libro de texto para controlar que los lectores se hayan informado de la historia. Hago referencia a las preguntas que se hacen los lectores, esas preguntas que se quedan allí en el silencio y que le permiten descubrir y comprender que aún hay mucho por descubrir.

5. Maestro catre
El maestro de lectura debe ser un buen conversador, que sabe poner los libros en el momento preciso y así generar espacios donde los lectores se sienten con la libertad de expresarse, de cuestionar, de proponer, de poder ser niño o joven, con sus sueños, sus deseos y donde hasta lo más inverosímil es posible.

6. Maestro mago
Todo maestro debe tener sus propios trucos dentro del sombrero. Debe haber leído los libros que lleva al aula y además debe vivir las mismas metodologías que implementa. Un mago tiene su acto montado y organizado porque lo ha pensado, planeado y ensayado minuciosamente. Sin embargo el maestro-mago debe tener claro que en la interacción con su público puede encontrar nuevas formas de realizar el mismo truco.

7. Maestro catador
El maestro que se llame promotor de la lectura debe tener en su haber un montón de lecturas, no me pregunten cuántas, pero han de ser un montón, que le permitan además de nutrirse, desarrollar el olfato y el gusto para evaluar y seleccionar lo mejor del material de lecturas que se produce hoy día. Para ello debe buscar los mejores aliados.

8. Maestro águila
Podemos llenar las aulas con los mejores libros, de los mejores escritores, pero si no cambiamos la forma de concebir lectura, lector, contexto y la relación de los tres, no lograremos más seguir perdiendo lectores y ganando repetidores para exámenes estandarizados.
Por es necesario que el maestro revise su didáctica de la lectura y si al igual que el águila debe empezar a quitarse plumas por doloroso que parezca, debe hacerlo.

9. La promoción de la lectura como oficio
Los primeros y mejores promotores de lectura deben ser los maestros y para ello hay preparase diariamente, acceder a lo mejor del material que hay sobre el tema, ser lectores de las realidades de sus aulas y abandonar la idea de que el arte de la mediación es un arte rudimentario, fácil y banal.

10. El promotor de lectura como payaso
El promotor de lectura no es un payaso. Es una persona que presta su voz, su corazón y su alma para mediar entre los mejores materiales de lectura y los lectores.
Debemos abandonar la costumbre de hacer de la promoción de la lectura un acto circense (Luis Bernardo Yepes).

Estoy seguro que habrán muchos más aspectos que deban tenerse en cuenta para hacer de la lectura un verdadero encuentro y no desencuentro, pero eso ya depende de usted maestro, de su capacidad de leer las realidades y las necesidades de sus lectores. HOY YA NO SE TRATA DE MEDIR LA CANTIDAD DE LIBROS QUE SE LEEN POR AÑO, YA NO SE TRATA DE INVETARSE RECETAS O TIPS PARA FABRICAR LECTORES, SINO DE RECONOCER LAS RELACIONES QUE ESTABLECEN LOS LECTORES CON LA LECTURA."

Diego Lebro en el Foro de LIJ de la Biblioteca de las Misiones vía la página de Facebook de la Fundación Mempo Giardinelli

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